Ordenación de Fray Hugo Erazo

Fotos del Encuentro:

Viernes 20-Seculares

Viernes 20- Ordenación

Sábado 21

Domingo 22

Ponencias:

Mons. Daniel Turley

P. Eleodoro Villanueva

P. Juan J. Lydon

P. Fidel Alvarado

Encuentro Nacional 2006
La Gran Unión
(Ponencia de P. Eleodoro Villanueva, OSA)


La "Gran Unión" de 1256

El presente tema viene a propósito de la celebración de los 750 años de la "Gran Unión" agustiniana. No son pocos los años que han pasado desde este hecho que no debe pasar desapercibido.
Vale en estas circunstancias echar una mirada a aquello que precedió a la "Gran Unión".
1.- La Unión de 1244
Antes de 1256 la Orden de San Agustín tenía ya existencia jurídica, como lo dijo nuestro Padre General en su homilía del 25 de marzo de este año en Santa María del Popolo.
Efectivamente en la región de la Toscana, muchos años antes, existieron eremitorios con vida más o menos independiente. Para tener una idea sobre los diferentes eremitorios existentes en aquella región hay que ubicarse geográficamente en la zona, según el P. David Gutiérrez estos grupos eremíticos se pueden dividir en dos: "uno en las provincias de Lucca y Pisa, y otro en la de Siena y en las que confinaban con ella. Figuraban en el primero los eremitorios de santa María de la Spelonca, san Jacobo de Cella, santa María Magdalena de Valle Buona, santa María de Monteforte, santa María Magdalena de Carfagnana, san Jorge y san Galgano de Valle Buona, santa María de Bráncoli, santa María de Compito, san Miguel de Buti, san Salvador de Cáscina y santa María de Lupocavo. Los principales eremitorios del grupo senés eran san Salvador de Lecceto, san Leonardo del Lago, san Antonio de Ardinghesca, santa María de Montespecchio, Catasta, Rosia, santa Fiora y Monticiano-Camerata" .
Sin embargo, la historia agustiniana de nuestra orden no se cuenta desde la aparición de los eremitorios arriba mencionados, sino de cuando en 1244 se realizó la unión.
En 1243 como nos dice el P. Balbino Rano "cuatro miembros de eremitorios que habrían de entrar en la formación de la Orden se dirigieron al Papa Inocencio IV. Uno se llamaba Esteban" .
El P. Marín al referirse a esta unión se atreve a dar los nombres de los ermitaños que se presentaron ante Inocencio IV, y estos son: Esteban de Cataste, Hugo de Corbaria, Guido de Rosia y Pedro de Lupocavo; sin embargo el mismo Marín en una nota aclaratoria nos dice que no se conoce con certeza los nombres y lugares de procedencia de los cuatro ermitaños, pero que, por otros documentos se puede deducir tales denominaciones .
Aceptando la postura de Marín, se puede ver que los cuatro ermitaños procedían en conjunto de ambos grupos, tanto de los eremitorios de Lucca y Pisa, como de Siena y alrededores.
Estos se dirigieron al Papa, para solicitar la unión de los ermitaños de Toscana bajo una Regla común y un prior general de modo similar a la manera de las órdenes recién fundadas. Inocencio IV aceptó la petición y el 16 de diciembre de 1243 respondió con las bulas Incumbit nobis y Praesentium vobis. A través de ellas el Papa daba a los solicitantes la Regla de San Agustín, decía que deberían elegir un prior general y nombraba al cardenal diácono Ricardo degli Annibaldi como corrector y provisor de la nueva orden que iba a nacer; además mandaba que de cada casa enviaran uno o dos delegados a la Sede Apostólica en la fecha en la cual el cardenal Ricardo creyera oportuno realizar el capítulo.
En marzo de 1244 se realizó el capítulo de fundación de la orden, bajo la presidencia del cardenal diácono Ricardo degli Annibaldi.
El papa Inocencio IV dispensó varios favores y privilegios a nuestros hermanos; como: la facultad de predicar y confesar, con licencia de los obispos y párrocos del lugar, esto ocurría el 23 de marzo de 1244; la confirmación de la sentencia del cardenal Annibaldi, que los había declarado libres de la Regla benedictina y de cualquier otra, por el hecho de profesar ya la regla de San Agustín, esto ocurrió el 28 del mismo mes; la aceptación por parte del pontífice de la petición de nuestros hermanos de, rezar el oficio divino según la costumbre de la Iglesia Romana .
Además de los anteriores privilegios, los principales de ellos fueron concedidos el 26 de abril de 1244 cuando Inocencio IV envió la bula Religiosam vitam eligentibus, común a las nuevas órdenes.
Junto a los privilegios, la orden conoció también una rápida expansión, en 1253, el papa enviaba una copia de la Religiosam vitam eligentibus a los hermanos de las partes ultramontanas y en 1255 Alejandro IV hacía lo mismo respecto a los hermanos de Alemania .
En cuanto al nombre, al principio, se les llamó hermanos ermitaños de la Orden de San Agustín de Tuscia, pero desde 1252, coincidiendo con su expansión por otros países se dejó de utilizar la expresión de Tuscia. Posteriormente la denominación hermanos ermitaños de la Orden de San Agustín, se fue usando en simultáneo con la de Orden de Ermitaños de San Agustín .
Un último punto importante, precedente a la Gran Unión, es la recepción de la iglesia de Santa María del Popolo en Roma.
Habíamos dicho antes que en Toscana existieron grupos eremíticos. Los hermanos procedentes de la zona de Lucca y Pisa extendieron sus fundaciones por Liguria,
Romaña y el Véneto; los de la zona de Siena fueron hacia el sur llegando al Lacio y recibieron del papa la iglesia antes citada; esto ocurría el año 1250 .

2.- La Gran Unión de 1256
El año 1255 el esfuerzo de unir a los grupos que tenían una forma de vida similar conoció un nuevo impulso. El 15 de julio de aquel año el papa Alejandro IV enviaba una bula que comenzaba con las palabras Cum quaedam salubria. Esta recordaba las enviadas por Inocencio IV en 1243 a los ermitaños de Tuscia. La citada bula estaba dirigida a los priores de las órdenes de San Agustín y San Guillermo, por ella se ordenaba el envío de dos representantes de cada casa con plenos poderes, para acudir a la reunión en la cual se daría la determinación de la Santa Sede. Esta reunión se llevaría a cabo en el lugar establecido por el cardenal Ricardo degli Annibaldi .
Hay un punto interesante en el proceso de la Gran Unión: la bula Licet Ecclesiae Catholicae.
La situación es la siguiente: mientras el llamamiento del papa fue dirigido a la Orden de San Agustín y a la Orden de San Guillermo; en la bula apenas mencionada aparecen además los juambonitas, los bréttinos y los ermitaños de Monte Favale.
El P. Balbino Rano se inclina por la posibilidad de que las últimas tres órdenes hayan sido llamadas después como resultado de una decisión posterior .
Los delegados de las diferentes casas acudieron a Roma en marzo de 1256, para celebrar un capítulo en el convento de Santa María del Popolo, presidido por el cardenal Annibaldi, en el cual se hizo realidad la proyectada unión, se aprobaron importantes disposiciones y se eligió prior general a fray Lanfranco de Milán, que hasta entonces lo había sido de los juambonitas. En abril del mismo año el papa confirmó las disposiciones del Capítulo .
2.1 Congregaciones presentes en la unión de 1256.
2.1.1 Los guillermitas
Esta congregación aparece en primer lugar en la bula Licet Ecclesiae. Como nos dice el P. David Gutiérrez: "había comenzado su historia hacia el año 1158, junto al sepulcro de san Guillermo de Malavalle y por obra de dos discípulos suyos" . Este santo no fundó una orden ni escribió una Regla, pero ambas aparecieron muy pronto por obra de un tal Alberto que cuidó de él en sus últimos meses y compuso las que se titularon luego "Consuetudines" e incluso "Regula sancti Guiellelmi". Su sepulcro se convirtió en lugar de peregrinación y algunos de sus devotos se quedaron en Malavalle para imitar su vida eremítica y penitente. Su culto aumentó, al ser aprobado por Alejandro III entre 1174-1181, y recibió nuevo impulso con su confirmación por parte de Inocencio III en 1202. Con la devoción al santo aumentaron las fundaciones de sus discípulos que se extendieron por Toscana, el Lacio y la Marca de Ancona. Cuando fueron llamados a formar parte de la orden agustiniana tenían ya varios conventos en el norte de Francia, en Bélgica, Alemania, bohemia y Hungría .
Cuando esta orden participó en la Gran Unión observaba la Regla de San Benito, la cual les fue dada por el papa Gregorio IX hacia el año 1237.
Esta circunstancia y otras ocasionó que pronto esta orden se separara de la unión, pues en el mismo año de 1256 a 22 de agosto el papa Alejandro IV con la bula Licet olim reconoció su independencia y mandó que continuasen observando la Regla de San Benito.
2.1.2 Los juambonitas
Esta congregación aparece también en la bula Licet Ecclesiae.
Debe el apelativo de juambonitas a su iniciador Juan Bueno. Este había nacido en Mantua, al sur de Lombardía, hacia el año 1168. Pronto quedó huérfano de padre y, cuando tenía unos dieciséis años, abandonó a su madre para recorrer Italia como juglar. En 1209, tras una enfermedad, cambió de vida y se retiró a un lugar solitario cerca de Bertinoro para hacer penitencia y entregarse a la oración. Hacia 1210 se trasladó a Butriolo o Budrio, cerca de Cesena, donde se le unieron varios discípulos que pidieron quedarse con él. Muchos iban a verle en demanda de consejo. Hacia 1238 o 1243 deseoso de prepararse a bien morir dejó el gobierno de sus comunidades y nombró sucesor a Mateo de Módena. Murió en Mantua el 16 de octubre de 1249 .
La comunidad de Butriolo se fundó hacia 1217 y posteriormente se hizo necesaria la fundación de nuevas casas debido al aumento de discípulos.
Antes de 1245 había comunidades en Ferrara, Regio, Parma, Módena, Sávena, Rávena Verucchio, Papua, Verona, Vicenza, Treviso y Venecia. En 1256 había casas también en Poncelia, Podioli, Rímini, Borgo S. Sepolcro, Foligno, Piacenza, Tortona, Milán, Biella, Cremona, Brescia y Crema. Para ese tiempo es posible que hubiera casas en Francia, Alemania, Hungría, Irlanda e Inglaterra . El padre Kuiters nos da el dato que esta congregación contaba con 26 casas, pero parece que hace sólo referencia a las casas en Italia .
Esta congregación para cumplir las disposiciones del IV Concilio de Letrán, pidió al papa la Regla de San Agustín, que les fue concedida en 1225.
2.1.3 Los ermitaños de Bréttino
Esta otra congregación también fue llamada a formar parte de la unión de 1256. Cuando fue convocada, tenía una estructura parecida a la de los juambonitas, pero se diferenciaba de aquellos por no tener inicio en un fundador, sino en un grupo de hombres devotos, que a principios del siglo XIII se juntaban en una pequeña iglesia dedicada a San Blas, para hacer en común oración y penitencia. En 1227 el papa Gregorio IX los tomó bajo su protección y el 8 de diciembre de 1228 aprobó con una bula la elección de los mismos, de abrazar la Regla agustiniana.
En cuanto a sus constituciones, estas sólo se conocen por la bula Quae omnium Conditoris, que las compendia .
Se sabe que tras la inicial difusión en la zona de Pesaro, entre 1238 y 1245 hubo fundaciones en Gubbio, Cignano, Amelia y Narni y, que entre 1245 y 1253 la expansión fue hacia el norte, llegando probablemente hasta Venecia, hacia la parte meridional, con numerosas fundaciones, y hacia la Italia central llegando a Terni y Orvieto. En cuanto al número de casas el P. Marín dice que al tiempo de la Gran Unión los bréttinos contaban con cuarenta casas en total , mientras que Kuiters habla de cuarenta y cinco .
2.1.4 Los ermitaños de Monte Favale
Según nos habla el P. David Gutiérrez, estos ermitaños, aunque aparecen mencionados en la bula Licet Ecclesiae, "no profesaron nunca la Regla de San Agustín ni se unieron a su orden en el año 1256. Desde el 1224 hasta el 1250 dependieron de los discípulos de san Guillermo de Malavalle, es decir, fueron guillermitas; aparecen como congregación autónoma en el año 1251 y en el 1255 obtuvieron ser incorporados a los cistercienses. Es posible que por encontrarse entre los convocados a participar en la grande unión agustiniana, alguno de sus ermitaños y tal vez alguna casa hayan pasado a nuestra Orden; pero no hay pruebas para afirmarlo" .
El P. Marín habla de la posibilidad de un cisma o secesión de la orden de San Guillermo al origen de los de Monte Favale, esto habría ocurrido hacia 1225
Esta congregación profesaba la Regla de San Benito y las Consuetudines cisterciences.

El capítulo se realizó y según el P. Kuiters, los resultados principales fueron cuatro: un mismo modo de vida, un gobierno común bajo un prior general, un nombre y un hábito común .
Esta unión de 1256 hizo crecer notablemente la orden, no se puede decir que la fundación se realizó en este año pues eso significaría desconocer la existencia anterior que ya tenía desde 1244.
Es un hecho que la orden conservó su mismo nombre, esto se puede probar por la misma bula del 9 de abril. Además se conservó también el mismo cardenal protector Ricardo degli Annibaldi, que había trabajado ya por la unión de 1244 y se continuaron rigiendo por la Regla de San Agustín, aunque algunos grupos convocados observaran la Regla de San Benito.
Por otra parte el capítulo se realizó en Santa María del Popolo, convento que ya pertenecía a la orden de San Agustín de la unión de Toscana, que como vimos antes esta la recibió en 1250; es decir seis años después de 1244 y seis años antes de 1256.
A lo antes dicho se puede sumar el detalle de que si bien es cierto, fue designado general Lanfranco de Milán, superior de los juambonitas; lo fue porque Felipe de Parrana que era general de los agustinos se negó a aceptar el cargo .
Todos estos hechos comprueban que la orden tuvo su origen en 1244. Entonces ¿cual es el significado de la Gran Unión?
El significado es un crecimiento y expansión de la orden; y en palabras de nuestro Padre General, "la familia agustiniana ha alcanzado una nueva dimensión de su identidad: los ermitaños, con los elementos fundamentales de una espiritualidad radicada sobre la Regla de San Agustín, se transfirieron a la ciudad, para responder más eficazmente a la auténtica necesidad de la Iglesia de aquel tiempo"
La familia agustiniana se consolida en la línea mendicante y de fraternidad apostólica.